… después de besarnos
Junio 13, 2008
… Se que estamos llenos de deseos que nos separan. No presumas de que eres más inteligente por que notas esa forma de “no estar ahí” que para cada uno tiene el otro cuando el calor del beso se apaga. Yo me doy cuenta más que tú todavía, sólo que no me enfada, lo encuentro natural, como dormir un poco cuando se está cansado. Dices: “te estás evaporando”, y suena a reproche. Yo lo llamo entrar a un escenario nuevo, te lo dije ayer y no veo que sea ningún pecado, me gusta haberlo dicho por que es lo que me pasa en momentos así. Por ejemplo, cuando no te hago caso y me quedo mirando el cielo. De nada te sirve entonces preguntarme con rabia: “¿Qué piensas?”, forzándome a que atienda y quite los ojos del cielo. No me zarandees, déjame, no sé explicar lo que pienso. Pero cuando miro el cielo, es la eternidad. Es lo único que sé. Estoy viendo lo de ayer y lo de mañana, y lo de después de morirme, aunque sin contornos. Y me gusta ese vértigo.